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20 Jul

Busca primero lo más importante para tu vida.

               (Todo lo demás te será añadido)

 

La creación del hombre por Dios, la pureza espiritual y eterna del primer hombre (la pareja humana). El pecado original como y porque sucedió.

Su caída por desobediencia, de su relación maravillosa con su Dios y Creador. La dirección de Dios en tu vida te asegura los dos fundamentos más importantes para tu vida y tu familia:

1) Victoria en esta tierra (vida temporal)

2) Certeza de la Salvación y vida Eterna, llena de eventos  

    extraordinarios de los cuales vamos a hacer partícipes, si decides    

    tener una relación (no religión) con él.  

    

Dios creo al hombre a su imagen y semejanza. Varón y hembra los creó.

Adán y Eva fueron creados como hijos de Dios puros,  perfectos, no conocían el pecado, por lo cual no podían pecar y recibieron de Dios el poder, la autoridad y dominio sobre todo lo creado en el planeta Tierra.(Génesis 1:26-30), confirmación “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.” (Salmo 115:16)

Dios les concedió voluntad y soberanía para actuar y tomar decisiones sobre todas las cosas que ellos consideraban necesarias y para hacer la voluntad de Dios, a través de ellos, en la Tierra.

La relación de ellos con Dios era maravillosa, diariamente se paseaban y compartían su amor con Dios en el huerto del Edén.

Como ellos tenían poder y autoridad para hacer todo lo que quisieran en la tierra, Dios les previno de lo siguiente:

De las frutas de todos los árboles que hay en el huerto podéis comer, pero de la fruta del árbol que está en el centro del huerto que es “el árbol del conocimiento del bien y del mal, de ese no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:17)

Satanás no tenía poder alguno sobre  los hijos de Dios, ni tampoco podía tocarlos.

Sin embargo usando su maldad y engaño, utiliza la astucia de la serpiente para iniciar una conversación con ellos y sugerirles que comieran del fruto del árbol prohibido por Dios y finalmente los incitó y convenció a que comieran de él.

(Génesis 3:1-6)

Cuando en un increíble acto de rebelión y desobediencia, ellos violaron la única simple advertencia que Dios les había dado, se apartaron de la preciosa relación personal que tenían con su Creador y trajeron sobre sí mismos la terrible maldición de la muerte para ellos y toda su descendencia.

¡Qué terrible decisión, cambiaron la vida abundante por el sufrimiento y la muerte!

El pecado original de Adán y Eva fue mucho mayor que todo pecado de hombre:

Todo hombre nace ya con el pecado de sus padres y antecesores, nace además en un mundo contaminado y manipulado por el enemigo, ya de niños queremos ordenar que se haga lo que queremos, sino lo conseguimos, gritamos para que se haga.

Adán y Eva nacieron santos, no conocían el pecado ni tenían la capacidad de pecar, tenían una relación directa, continua y amorosa con su padre y creador. Nacieron en un mundo extraordinariamente bello donde nada faltaba y todos sus deseos estaban cumplidos. Habían sido dotados con la autoridad y el poder de gobernar la tierra, solamente ellos y su descendencia con vida eterna y el amor continuo de su Padre.

Desobedecieron a su padre, con la única simple advertencia que les dijo que no hicieran para protegerlos de la muerte y padecimientos de ellos y de toda su descendencia.

 

En esta nueva e inesperada posición en que ellos cayeron, Dios en su amor por su creación y el pacto eterno que tiene con su palabra, no los privó de la autoridad y poder que les había dado sobre la tierra, aunque Dios tenía el poder y la capacidad de desaparecerlos de la tierra  y rehacer todo con una nueva raza humana.

Todo lo contrario,  Dios los siguió amando. El hombre no puede cambiar a Dios. Dios es amor. Es el hombre mismo en su desobediencia, quien se aparta del amor y la misericordia Dios.

 

Adán y Eva, quedaron sumamente turbados y confundidos por lo que habían hecho (Génesis 3:7-17). Ellos solamente tenían soberanía y poder sobre la tierra; al dialogar con Satanás y finalmente obedecerlo, comiendo  del fruto prohibido, perdieron el control total del señorío (autoridad y poder) que solo ellos tenían sobre la tierra y la maravillosa comunión diaria con su creador, concediéndole a Satanás el poder de influenciarlos a ellos y toda su descendencia. Poder que originalmente Satanás, no tenía.

Para nosotros descendiente de ellos, es importante entender que esta decisión de Adán y Eva, también es nuestra miles de años después. Obviamente sería muy torpe de nuestra parte, después de la experiencia de ellos, que crearon la muerte, la maldad y el pecado, seguir sus pasos y ser utilizado por el enemigo para contaminar personas y familias en la tierra con el pecado, la desobediencia y la muerte eterna.

Ahora después de la  visita  de Jesús a la tierra y el habernos librado de la muerte, por medio de su redención, es importante que entendamos que también nosotros tenemos la misma opción de Adán y Eva; nuestra decisión por amor a él y a nuestra propia vida debe ser únicamente por Cristo, nuestro Redentor, nuestro Salvador, nuestro Dios y Creador.

(Jesús nos ha dado el libre albedrio o voluntad propia, la cual Dios respeta pues nos fue dada por el mismo. Dios no decide qué hacer con cada hombre. Es el hombre mismo, quien decide aceptar o no la Salvación que Cristo Jesús nos ofrece)

 

Después de la caída de Adán y Eva, Dios nos señala a Abram, hijo de Tare en la tierra de Ur de los caldeos (área del sur de Iraq) el cual había tomado mujer para él, su nombre era Saraí, más Saraí era estéril, y no tenía hijo y Dios (Jehová) comienza a hablarle a Abram y le dijo “vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu Padre a la tierra que yo te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás de bendición.” (Génesis 12:1-2)

Abran era ya un hombre de 75 años retirado en la casa de sus padres, en su tierra natal pero fue tocado por el llamado de Dios e inmediatamente le obedeció aun siendo difícil para él, dejar a su edad su tierra natal y su parentela e irse al desierto a un lugar que no conocía, pero él se inclinó a obedecer, la voz que le hablaba, la voz de Dios. (Génesis 12:1-7)

Con la obediencia de Abram, Jehová comienza a través de nacimientos sobrenaturales la transformación del género humano, siempre utilizando al hombre mismo.  

“Haré de ti una nación grande y te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás de bendición. Bendeciré a los que te bendijeren y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:2-3)

Jehová cambia el nombre de Abram (Padre enaltecido) a Abraham (padre de multitudes Génesis 17:5); y También el de Saraí a Sara (Princesa) (Génesis 17:15)

Jehová “llama las cosas no son como si fueran”. (Romanos 4:17) y las cosas, que no eran, son hechas por el poder de su palabra.

 

NACIMIENTO SOBRENATURAL: Primer nacimiento sobrenatural, que empieza a cambiar la naturaleza pecadora del hombre, herencia del pecado original (desobediencia) de Adán y Eva.

Siendo ya muy viejo, Abraham le habló a Dios: Señor Jehová no tengo hijos, no me has dado prole y no tengo a quien dejarle mi herencia.

(Génesis 17:15-16), y le contesta Dios: “A Saraí tu mujer no la llamaras más Saraí, más Sara (Princesa en Hebreo) será su nombre. Y la bendeciré y también te daré de ella hijo; si la bendeciré y vendrá a hacer madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.”

(Génesis 17:19) “Ciertamente Sara tu mujer te dará un hijo y llamaras su nombre Isaac (risa) y confirmaré mi pacto con él cómo pacto perpetuo para sus descendientes, después de él.”

Jehová le dijo a Abraham: “…Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia” (Génesis 15:5)

Sara estéril desde su juventud ya era muy vieja y al igual que Abraham que ya tenía noventa años, todo esto explica la escritura con detalles para que entendamos que “para Dios no hay nada imposible”, también para que entendamos que la obra de Dios no necesita las condiciones naturales en la reproducción del hombre, sino que es evidente que Dios nos quiere demostrar que se trata de su poder y no de algo casual o inexplicable. Es el poder sobrenatural de Dios, para hacer lo que el hombre que funciona en la tierra, no puede hacer ni entender y por medio de la Fe de Dios, entienda que el Señor Jesucristo creó todas las cosas (visibles e invisibles) por él y para él. (Colosenses 1:16)

“Y creyó Abraham, y le fue contado por justicia.” (Génesis 15:6)

Abraham creyó contra todo lo natural que indicaba que lo que decía Dios era imposible de lograr. ¡NOS ENSEÑA ABRAHAM COMO TENEMOS QUE CREER!

Abraham era de cien años cuando le nació su hijo Isaac.

Es a través de este primer nacimiento sobrenatural dado por Dios al mundo,  que nace Isaac y de Isaac nace Jacob del cual nacen las doce tribus del pueblo Judío

a través de las cuales Dios habría de crear la gran nación de Israel, el pueblo de Dios.

Nacimiento de Jacob:

“Y oró Isaac a Jehová por su mujer que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer……….Después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú fue llamado su nombre Jacob.” (Génesis 25:21-26)

Vemos aquí como Rebeca, que era estéril también tuvo  un hijo únicamente a través de la oración de Isaac, su esposo, a Jehová Dios. De nuevo un nacimiento fuera del orden natural, produjo a Jacob, el padre de las doce tribus de Israel, el pueblo creado por Dios a través del cual Dios se manifiesta al mundo, para revertir la obra de influencia satánica traída al mundo por la rebelión de Adán y Eva, los cuales conocían ampliamente la advertencia de su Señor respecto al fruto de aquel árbol.

 

JEHOVA CAMBIA EL NOMBRE A JACOB:

“Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamo su nombre Israel.

De nuevo vemos aquí el diseño de Dios creando la nación de Israel.

Isaías 43:21 “Este pueblo he creado para mí: mis alabanzas publicará.”

 

También le dijo Dios: Yo soy el Dios omnipotente: crece y multiplícate, una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos.

La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia de después de ti daré  la tierra.” (Génesis 35:10-12)

(Dios estableció desde el principio, el título de propiedad de la tierra de Israel para el pueblo Judío creado por él, La tierra prometida, Israel, nunca fue ni será de filisteos y/o palestinos.)

 

Vemos aquí como Dios empieza a recrear a través del hombre mismo, y de la nueva nación de Israel,  la verdad, la misericordia, el poder y la autoridad de Dios sobre la tierra. Creando una nación sometida a su palabra, con propósitos muy definidos:

 

1) Traer la Ley a través de Moisés. La ley que instruye y señala que es pecado.

El pecado nos separa y nos aleja de Dios, nos conduce a la muerte.

2) Profetas que dedicaron su vida a escribir la Palabra de Dios según la recibían del

Espíritu Santo, las cuales al irse cumpliendo indicaban, aun al mundo incrédulo         que eran  palabras de Dios.

3) Nos informaban de la próxima llegada del Mesías a la tierra de Israel.

El cual también vendría de un extraordinario nacimiento sobrenatural.

aún mucho más asombroso que el nacimiento de Isaac.

4) Palabras de acontecimientos extraordinarios que aún están por

cumplirse, tanto del antiguo testamente (A.T.) como en el nuevo pacto. (N.T.)

Pronto viene:   ¡EL RESCATE DE LA IGLESIA! (Págs. (219-220)

 

¡Busca y leete el libro El Agua Viva, la mejor inversión de tu vida!

Haz que lo lea tu esposo (a), tus hijos, tu papa y tu mama.

Las citas son de la Biblia, número de páginas del libro El Agua Viva.

 

AUTOR: J. Ernesto Aguilar

www.elaguavivabook.com

 

 

 


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